Semanalmente son varias las horas que paso viajando, diría a groso modo que son unas 12 horas aproximadamente. Mis más cercanos me suelen aconsejar que aproveche el tiempo descansando, algo bastante improbable ya que conciliar el sueño al interior de un bus se torna dificultoso, ya sea porque soy bueno para conversar (a riesgo de quien se siente al lado) o bien por la incomodidad regular de los asientos.
En todo caso estas brechas de tiempo son bastante agradecidas, ya que intento aprovechar el tiempo leyendo, conectandome a internet o bien escribir o dibujar en mi “croquera”, intentando mitigar estos espacios que se me producen semanalmente, dando rienda suelta al ocio…
Investigando un poco Hegel plantea que el ocio es aquella actividad realizada para descansar del trabajo, y como no, si 45 horas semanales mas los tiempos traslado se pueden tornar experiencias del todo estresantes, sobre todo cuando el concepto de “masa” y “volumen” por metro cubico queda definido “materialmente” en la locomoción publica a eso de las 7:30, 8 de la mañana.
A diferencia de lo que socialmente se piensa, el ocio es una actividad desarrollada en nuestros tiempos libres, distinguida de aquellas acciones obligatorias, como el trabajo u obedecer a la señora, por que su desarrollo no es algo estricto, pero no por ello carente de metodología, rigurosidad y sentido. “Es el tiempo libre de presiones del mundo que hace posible una relación libre y liberada con respecto a esas necesidades”.
A modo de ejemplo, en lo personal me a tocado conocer gente dedicada al modelismo naval, aeronautico y militar que construye miniaturas de vehiculos, verdaderas obras de arte, ¿producto de que? del tiempo libre y del Ocio… y claro algo de talento…
Aristóteles por su parte distinguia “tiempo libre” y “ocio”, el tiempo libre bien puede tomarse como un estado, utilizado para actuar como “planta de interior” o sea de manera ornamental y vegetativa o bien, cuando se utiliza de forma “correcta y sabia” ocio. Una manera de elevar el espíritu y alcanzar la perfección humana, un fin bastante trascendental al alcance de la mano.Como no, si por medio de acciones cotidianas buscaban el bienestar.
“La actividad más preferible para cada hombre será, entonces, la que está de acuerdo con su propio modo de ser, y para el hombre bueno será la actividad de acuerdo con la virtud” (Aristoteles).
En lo personal con el paso del tiempo le he perdido el “escepticismo” a este termino, producto del condicionamiento escolar, social y familiar que fomentan lo “productivo tácito”, esencial para el bienestar económico, esta claro, en contraposición a la actividad recreadora la cual potencia, desde mi punto de vista otras habilidades o intereses que no son del todo cotidianos.
Visto desde un punto de vista complementario, el trabajo y el descanso ocupan, en teoria 2/3 de nuestro día… cabe aquí la pregunta ¿y el tercio restante?. ¿Un vacio o 1/3 indefinido?.
Si 2/3 del dia estan abocados a producir o surtir efectos positivos, ¿porque el tercio restante no?.
Con los años he aprendido que el dia tiene tres vectores esenciales, que se pueden abstraer en trabajo, descanso y recreación, las cuales convergen en el individuo (0,0,0)
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Para finalizar este post (producto de que el bus esta llegando ya al terminal) pienso que los instantes de ocio fortalecen el desarrollo de nuestra identidad y acrecientan el interés y la motivación por nuestras actividades obligatorias, por ejemplo el trabajo. La actividad va de acuerdo a nuestras virtudes.
No seria entonces del todo equivoco entonces concluir que “trabajo para alcanzar mi tiempo libre”, despues de todo no soy el unico que lo piensa.
“Del mismo modo que se hace la guerra para tener paz, la razón por la que se trabaja es para obtener ocio”. Aristoteles. Ética a Nicómaco.