no tengo idea jefe, pero aprendo rápido….
Es la manera menos ortodoxa de citar a Sócrates, en fin. (En analogia a “solo se que nada se”)

Hace exactamente 6 años, un día 7 de octubre del año 2003 fue que rendi mi examen de grado. Ante una comisión de 5 profesores expuse mi proyecto de titulo y di respuesta a cuanta inquietud y pregunta paso por sus cabezas. 1 hora y media de exposición, 45 minutos de preguntas y media hora (aprox.) para concertar la calificación. Un trabajo de meses evaluado en horas y ganas, ponderadas en una escala de calificación.
A decir verdad fue un episodio grato, aprobado con distinción, abrazos de la familia, amigos, compañeros y alumnos. Emotivas palabras de despedida de dos grandes académicos y amigos, como Juan Mena y Juan Ciorba, el primero mi profesor guía y varias cátedras y el otro mi “jefe”, ya que con el compartimos el aula, en mi caso, como ayudante y ambos también mentores de un sin fin de ideas. Un almuerzo a elección con mi familia para luego desfallecer de cansancio en la mesa del restaurant, hasta la noche claro, momento en que celebre con mis amigos.
Bueno, el sentido de este post no es hablar de lo bien o mal que hice en los años de estudio, siempre recuerdo con cariño esta época, en primer lugar por ser el primer logro tácito que realice por decisión propia, estudiar y realizarme en aquello que me gustaba, si bien los logros de colegio pueden ser en cierta medida meritorios, son circunstanciales… fue obra de mis padres haberme dado educación de colegio (nunca lo pedí, es más solo recuerdo que llegue) y en segundo lugar por haber estudiado aquello que me llenaba parte de mi vida.
En fin, es en esta época, no se si producto de las alergias, depresión primaveral o el cambio de horario que me hace –pensar-, si lo hago de vez en cuanto, y me permito reflexionar un poco de lo que han sido estos años de “carrete” laboral y profesional.
Los principios como todo son confusos, la ansiedad por encontrar un trabajo y comenzar a adquirir la tan anhelada experiencia profesional, el famoso “año” de experiencia y por otra parte abocarme a cumplir mis sueños y metas, los cuales no tienen por que tener una relación de concordancia con la vida laboral que uno inicia, seria el ideal claro esta, mas aún describir mis inicios laborales es hablar de una búsqueda constante, recuerdo que mis primeros proyectos se orientaron a materias que incluso no tenian relación directa con mi formación académica, por ejemplo el diseño web.
A decir verdad no es un tema que me complique, acepte siempre que mi profesión no posee un gran campo laboral en nuestro país, no porque sea una carrera inutil, sino porque es algo propio del ser humano internalizar aquellas profesiones y oficios más comunes o socialmente mas reconocidas. Ningún médico, ejecutivo de cuentas, secretaria o junior tiene que tomarse el tiempo de explicar que hace, simplemente se asume y entiende pues su trabajo se liga directamente con las personas y a prestar servicios.
En el campo del diseño de objetos pienso que es distinto, vemos un producto, un auto, una silla y sabemos que detrás de él esta la fabrica y punto, el como se geste y las complicaciones propias de la ingeniería del producto solo Dios sabrá.
Fue este mismo temor, de no saber lo que venia, que a la larga lo asumí como desafío, tempranamente entendí que el desempeño profesional debía tomarse con una flexibilidad absoluta y con una capacidad de adaptación a los cambios. La necesidad de reinventarse la aprendí con los años.
Y como no, si basta con ver, bajo una mirada superficial, que nuestros tiempos son un revoltijo, los avances tecnológicos, los altos índices de desempleo, la W (o rebotes “temporales”) de las economías, la cantidad de profesionales egresados, la consolidación del genero femenino en los distintas jerarquías laborales y profesionales y por ultimo lo transdisciplinar de los trabajos, son señales mas que tacitas que nuestro entorno es sensible y dia a dia mas competitivo, por lo demás centrado en el intelecto (no solo en el manejo de contenidos), sino en todas aquellas capacidades inherentes y desprendidas de este. Que más claro, la técnica y la producción a las maquinas.
Lo anterior no es idea mía, lo señala Toffler cuando plantea que en la era de la información el trabajo es eminentemente intelectual. Esta teoria se refuerza cuando plantea transformar a los trabajadores en creativos capaces de desarrollar sus iniciativas y perfilar sus actividades preferidas (“cognitarios” en contraposición al “proletario”). Pero en que momento llega este supuesto bienestar y nuevo nivel o estrato del intelecto? En que momento el “time line” del desarrollo se empalma con la curva (o campana) de del desarrollo profesional e intelectual. Y por último en ¿que momento uno deja de ser profesional joven para asumir nuevos emprendimientos y se transforma en “senior” para consolidar algo?.
Menciono esto ya que veo con gusto y asombro, independiente al éxito económico, que la mayoría de “las nuevas empresas” o “empresas tecnológicas”, como E-Bay, Youtube, Google, comparten como rasgo comun el haber sido iniciadas por profesionales jovenes, de una edad en promedio inferior a los 30 años.
A la larga los temores son desafíos… ¿Hasta donde reinventarse?

Me es dificil no tratar de establecer comparaciones, hasta donde recuerdo desde niño soñaba con ser dueño de mi propia empresa, desarrollar proyectos y diseñar mis propios productos, y porque no, pensar en que estos tendrían éxito y aceptación. Pensaba que cada cosa que mis manos construyeran o que mi cabeza ideara iba encaminada en todo momento a lograr mi independencia y el lograr ser dueño de mi tiempo. Hasta el día de hoy lo creo… si bien pienso que los hechos pueden ser aislados, queda en uno ver la manera de que las acciones y los hechos converjan en algún punto y se materialicen.
No me atreveria a decir si he dedicado con los años el máximo de los esfuerzos en lograr algo, empeño en todo momento, dedicación y una cuota importante de inventiva y si, su cuota de dejo y desanimo también. El tema de las oportunidades es algo tan azaroso, ¿cuando tomarlas?, ¿cuando dejarlas? ¿se buscan o se encuentran?, sin contar la cantidad de cuesti0namientos y temores que llegan a uno al momento de iniciar algo.
Iniciar mi empresa, asociarme, capitalizar, trabajar para tener experiencia, acceder a prestamos, marketing, salir a la calle ofrecer servicios…. y como si fuera poco, aquellos que te rodean y se preocupan de frenar el vuelo sin siquiera haber comenzado a correr.
Dificil puede parecer. Entre aciertos y desaciertos, ademas de las ansiedades no creo que las fallas siempre recaigan en uno. Suele suceder que rara vez que un empresario o emprendedor (el que quiere ser empresario, jeje
) tiene a su lado a alguien que te diga como hacerlo o mas aun decirte especificamente en que estas mal (todo el mundo te puede decir en que fallas, pocos podran acertar en la realidad). Sucede mucho sobre todo en el ambito de las Tecnologías de la Información, antes de ebay ¿que habia?.
Lo que encuentro mas motivantes de estos emprendimientos, independiente que sus dueños puedan estar rankeados en Forbes, es el hecho que tomaron una desicion de hacer algo y lo realizaron. Curiosamente, viendo las biografias e historias de estas empresas nunca se habla de consolidacion… sera acaso que el reinventarse mes a mes, año a año te impide “consolidarse”, siendo el imperativo desarrollar nuevos productos y servicios?.
continuara… (voy viajando)




















